
Hoy toca hablar del que es en mi opinión uno de los directores más prometedores y con más futuro de la actualidad: Darren Aronofsky. Y es que a pesar de tener un filmografía más que contrastada con grandes títulos a sus espaldas, su carrera comenzó hace relativamente no mucho tiempo (en el año 1998), y todo hace indicar que aún tiene muchísimo que aportar al mundo al cine.
La andadura cinematográfica de Aronofsky comenzó con la película ‘Pi, fe en el caos’. Una película con mucha fuerza visual y que considero un viaje muy bien plasmado al interior de una mente enferma y obsesionada. Todo ese surrealismo que impregna a la película no son más que la visión del mundo a través de los ojos de un hombre trastornado. Sin embargo, el argumento que acompaña a la película no me convenció para nada (Todo el tema de la secta judía me pareció exagerado y alejado de la realidad).
A continuación llegó ‘Réquiem por un sueño’, la película que supuso el gran salto en la carrera de Aronofsky y con la que se hizo un hueco en el mundo de Hollywood. Una historia dura, directa, desgarradora y que no duda en hacer uso de toda la crudeza que sea necesaria para mostrar la progresiva autodestrucción que va experimentando una pareja incapaz de controlar su adicción a las drogas. Acompañada de la inconfundible banda sonora de Clint Mansell (quien acompaña a Aronofsky en todos sus proyectos), ‘Réquiem por un sueño’ terminó por convertirse en una película de culto y de visionado obligatorio para todo amante del cine.
Por su parte, ‘La fuente de la vida’ probablemente sea el trabajo de Aronofsky que mayor división de opiniones ha generado. El surrealismo tan extremo que se muestra en algunos momentos hace que mucha gente considere esta película demasiado pretenciosa, confusa y sin sentido. Pero personalmente no comparto esas críticas que ha recibido esta película. Es cierto que las escenas de Hugh Jackman que no tienen lugar en el presente pueden resultar demasiado chocantes para el espectador, pero según mi interpretación tienen su sentido. Las escenas en que vemos a Hugh Jackman como un conquistador del siglo XVI no son más que una representación de la novela que estaba escribiendo Izzi, mientras que las escenas de Jackman en el espacio son la representación del último capítulo de la historia que Tom escribió para completar el libro de Izzi. Igual no es la explicación más correcta pero es como yo interpreté lo que iba sucediendo en pantalla.
De ‘La fuente de la vida’ hay dos aspectos fundamentales que me gustaría destacar. por un lado el apartado técnico y lo impresionante que resultan algunos de sus planos (especialmente en la recta final). Y también me parece un aspecto clave de la película la magistral banda sonora de Clint Mansell (de todos los trabajos suyos que he escuchado, el de esta película ha sido el que más me ha gustado con diferencia).
Con ‘El luchador’ Aronofsky deja de lado todo el surrealismo y el ambiente onírico para centrarse en una historia cargada del realismo más puro. Un Mickey Rourke en estado de gracia es sin lugar a dudas el punto fuerte de esta película. Sobre él recae todo el peso de la trama, y hace un trabajo espléndido dando vida a ese luchador profesional al que la vida ha machacado tan duramente.
Y por último llegamos a ‘Cisne negro’. En esta ocasión volvemos a encontrarnos con un personaje atormentado, de esos que tan bien sabe dibujar Aronofsky. Natalie Portman interpreta de manera brillante a Nina, una joven bailarina obsesionada con lograr el papel protagonista en ‘El lago de los cisnes’. Me resultó especialmente interesante ver la atmósfera tan opresiva y asfixiante a la que la madre de Nina (una bailarina retirada y cargada de frustraciones) somete a su hija. Una atmósfera que es el principal desencadenante del deterioro que la salud mental de Nina va experimentando a lo largo de la película. Dicho deterioro, al igual que pasa en otras películas de Aronofsky, está plasmado de un modo realmente talentoso. Aunque eso sí, hay que reconocer que en esta ocasión hay alguna escena que puede pecar de ser un poco retorcida.
No hay duda de que Aronofsky es un director que nunca deja indiferente con sus trabajos. Nos guste más o nos guste menos, cada vez que vemos una película suya sabemos que estamos ante una historia que nos va a dejar algún tipo de huella. Personalmente estoy impaciente por ver lo que Aronofsky nos ofrecerá en su próximo trabajo: ‘Noah’.
Hardy



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