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domingo, 7 de julio de 2013

Crítica de 'Golpe de efecto'



ATENCIÓN, ESTE ARTÍCULO PUEDE CONTENER SPOILERS DE LA PELÍCULA

El pensamiento con el que uno se queda tras terminar de ver ‘Golpe de efecto’ es que resulta extraño encontrarse una historia tan del montón en una película protagonizada por Clint Eastwood. Pero esto tiene una explicación bastante sencilla y es que, a diferencia de las últimas películas protagonizadas por Eastwood, ‘Golpe de efecto’ no está dirigida por él. No quiere decir que el director haga un mal trabajo, pero el resultado obtenido es muchísimo más convencional que el que habríamos visto si el propio Eastwood se hubiera puesto tras la cámara.

Lo primero que me ha llamado poderosamente la atención en esta película es lo terriblemente evidentes que resultan determinados personajes. Esto provoca que la historia sea excesivamente previsible y resulte demasiado fácil ir telegrafiando todo lo que va a ir sucediendo.

Por un lado tenemos a Phillip, el desalmado empleado que desprecia y ridiculiza la manera tradicional de ojear jugadores y que desea automatizar todo el proceso. Un personaje sin escrúpulos que recuerda en todo momento que no tiene ningún problema en pisar a quien haga falta para llegar a donde quiere. No es muy difícil imaginar que el personaje de Phillip no va a terminar bien esta historia.

Aún más evidente es el caso de Bo Gendry. La futura estrella que todos los equipos están siguiendo y que ya en la primera escena demuestra, del modo más obvio posible, que es un arrogante y un cretino. Lo primero que escuchamos de este chico es una conversación hablando de cuánto dinero va a ganar y con cuántas señoritas se va a acostar, para luego pedir una bolsa al chico de los cacahuetes y dejársela sin pagar (por si no había quedado claro que era el “malo”). Uno de los mejores ejemplos de que el trabajo que han hecho en esta película a la hora de construir algunos secundarios es realmente mediocre.

Y por supuesto está Rigo, el chico de los cacahuetes. Un chaval de familia humilde, educado, que usa frases tan encantadoras como “solo es un juego” y que resulta ser un lanzador excelente. Evidentemente podemos ver a un kilómetro de distancia que este chico es quien va a llevarse el contrato millonario (humillando de paso a Gendry ante la prensa).

Hasta con un personaje como el de Amy Adams (la cual en mi opinión es de lo mejor que tiene la película todo sea dicho de paso) podemos más o menos intuir cómo va a acabar. Una abogada que apenas tiene tiempo para vivir, con un trabajo muy poco agradecido y que en todo momento deja ver que su auténtica pasión es el baseball. Pues como era de esperar renuncia a su puesto en el buffet de abogados y se deja entrever que va a tener un trabajo ligado al baseball.

Podría seguir hablando de los defectos de los personajes secundarios, pero creo que con esta muestra es más que suficiente. Dejando esto a un lado tampoco hay mucho más que decir de la película. Una historia que gira en torno a la vejez de Gus y su lucha por demostrar que su experiencia y su sabiduría aún pueden ser de mucha utilidad. Tiene uno de esos finales tan propios de las comedias, donde en un par de escenas los “malos” reciben su merecido mientras que para los protagonistas todo termina saliendo a pedir de boca. Es una película que resulta agradable de ver, sí, pero que está plagada de demasiados tópicos cinematográficos.

Lo mejor: El trabajo de Amy Adams.
Lo peor: Lo obvios que son algunos personajes secundarios.

Nota: 6/10

Hardy

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