
ATENCIÓN, ESTE ARTÍCULO PUEDE CONTENER SPOILERS DE LA PELÍCULA
Lo primero que llama la atención nada más empezar a ver la película es su excelente ambientación. La manera tan genuina con la que se nos muestra la vida en los barrios bajos de una localidad de México hace que por momentos casi pudiéramos pensar que estamos viendo un documental de investigación en lugar de una historia de ficción.
Personalmente me ha parecido fascinante el nivel de detalle con el que se muestran las costumbres y la cultura de los miembros de la Mara Salvatrucha. Su manera de hablar, sus gestos, sus rituales, sus creencias,... todo está plasmado con un cuidado realmente excepcional. Tengo que reconocer que me he quedado con ganas de descubrir más películas que toquen esta misma temática.
Pero la película no se centra únicamente en hablarnos de toda la violencia que se genera alrededor de la Mara Salvatrucha. Paralelamente a esta historia vemos también cómo se desarrolla otra trama en la que se nos muestra el drama de la inmigración y los sacrificios que tiene que realizar una familia que persigue su sueño de tener una vida mejor. Asistimos a este drama de una manera muy cercana, sin prisas, viendo con calma cada una de las etapas de su viaje.
A nivel argumental, el único “pero” que le pongo a la película es lo poco convincente que resulta la historia de amor entre los dos jóvenes. Un amor difícil de explicar que surge de una manera un tanto apresurada y forzada. Me resulta bastante complicado digerir que de buenas a primeras Sayra deje atrás a su familia para marcharse con un ex-miembro de la mara al que ha conocido hace un par de días. No estoy seguro de que el hecho de que Willy matara al hombre que intentaba violar a Sayra sea suficiente como para que la joven quede tan perdidamente enamorada de él.
En lo que al apartado técnico se refiere hay que hacer una especial mención a la fotografía de la película (la cual por cierto le valió un premio en el Festival de Sundance). Planos trabajados con mucho mimo y cargados de talento hacen que el visionado de la película sea una experiencia realmente agradable.
Para terminar sólo queda recomendar el visionado de ‘Sin Nombre’, una película que parece arrancada de la vida real y que sin duda merece la pena ver. Eso sí, para el espectador de España puede resultar algo difícil de entender debido a la manera de hablar y al vocabulario tan autóctono que se utiliza. En mi caso que la película tuviera subtítulos en inglés incrustados fue de bastante ayuda.
Lo mejor: La manera tan detallada de mostrar a la Mara Salvatrucha.
Lo peor: La poco convincente historia de amor.
Nota: 7/10
Hardy



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